miércoles, 20 de octubre de 2010

Letras al despertar (Mini-Ficción)

Por V. H. Díaz


 

Hoy me levanté ecuánime, con las ganas de escribir en algunas líneas los sueños que tuve anoche, son memorias de la lucidez ausente. Me gusta describir los demonios de mis sueños y mantenerme tranquilo con ellos, los dejo vivir un poquito para ver que tanto daño pueden hacer.


 

Todo hombre que se digne de serlo escoge bien a sus enemigos, aún cuando estos se encuentren únicamente en sus sueños, porque a mí me gusta pelear batallas honorables, tanto en el mundo material como en el inmaterial.


 

Tomo el lápiz entre mis dedos y escribo: Había una habitación y en la habitación una jaula, en la jaula un ave de mil plumas de colores tornasol, dentro de la jaula también hay un polluelo agonizante. Frente a la jaula me encontraba yo contemplando al ave de mil colores pero sin dejar de ver al polluelo. Yo estuve ahí, presenciando como el calor se iba disipando de su cuerpo y como una lagrima del ave tornasol caía, debajo de la jaula también había humedad de mis ojos.


 

El ave de mil plumas embraveció cuando hubo retumbado en el esternón del polluelo el último de sus latidos entonces sus ojos iracundos se posaron en los míos. Y me quedé impávido, con el rostro lavado por las lágrimas, con las manos atadas a mis costados por una fuerza inexplicable, con el aliento contenido y los latidos agitados y con un nudo a la mitad de la garganta. De repente el ave arrojó su pico y laceró terriblemente mi mejilla, tasajeando dentro y arrancando un pedazo que tragó con avidez. Hasta mi pecho se extendía un hilo carmín, mi cara ardía por las lágrimas y la sangre, una vez más asestó su vértice contra mi rostro golpeando muy cerca del ojo.


 

Cuando era niño mi abuelo solía llevarme sobre sus hombros y silbar una tonada que me hacía sentir reconfortado y feliz, son recuerdos de esas ocasiones cuando el mundo se reduce únicamente a dos personas, cuando el cincel del tiempo graba sobre piedra, entonces… cerré mis ojos y justo antes de sentir un nuevo embate, silbé…


 

El gruñido del ave tornasol casi revienta mis tímpanos, abrí un poco mis ojos y pude ver el cuerpo erguido del ave mostrando sus plumas que reflejaban la poca luz del lugar vacio, entonces, perdiendo por completo su fuerza, cayó sobre el cadáver del polluelo, sus plumas empezaron a consumirse súbitamente quedando de ambos una mezcla de ceniza y aceite de un aroma dulcísimo.


 

Mi corazón y aliento se restablecieron, tomé un poco de la mezcla e instintivamente la unte en mis heridas, en ese momento quedé sano por completo…


 

En la jaula había un polluelo, y un ave de mil plumas de colores tornasol, la jaula estaba en la habitación, y en esa habitación únicamente estaba yo.


 

En el mundo material tengo una ventaja, porque me inventé una careta, después de probar con muchas escogí la idónea, todo hombre que se digne de serlo debe tener una de estas también.


 

Pero hoy me levante con el ánimo de tener el rostro al viento y sentirme un poco vulnerable, escribir sobre los demonios de mis sueños, dejarlos vivir un poquito para ver que tanto daño pueden hacer.

domingo, 3 de octubre de 2010

Insoportable (Poesía)

El sol de primavera continúa brillando
pero fue velado por tu inusitada presencia,
recibí los primeros abrazos del viento,
su leve soplo enjugo en mi rostro las lágrimas

Oronda te presentaste en esta fiesta,
yo seguía escuchando la risa de los niños,
seguía embebido en el devenir de los días
y ahora esta inerte.

Cubriste su vida con tu derroido cendal
sus pupilas dilataste y cerraste sus ojos
decidiste llevarte su hálito y te acercaste a su boca,
le besaste y te maldigo

Ahora no soy más que un cataléptico
un ser hosco que busca calor
el soberano de un país de infelices
Estoy resuelto a poner fin a esta existencia miserable

Donde estés, acércate y regálame un beso
Es momento de reencontrarme con quien me alejaste,
Ya siento tu velo cayendo sobre mis ojos,
El sol de primavera continúa brillando.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Diego (Cuento)

No había mucho que pensar, solo caminar y caminar por aquellos senderos de piedra afilada que iban lacerando sus pies.

Mientras transitaba por aquel paraje en su mente existía solo una palabra “DIEGO”, y cada vez que ese nombre intentaba desvanecerse de su mente, se hacia conciente del entorno sombrío en el que se encontraba, grandes árboles a los costados del camino de terraceria que iba pisando con sus pies descalzos,  el humo de chimeneas de casas lejanas atravesando un cielo estrellado, pero por sobre todo una luna que la observaba de forma amenazadora, mientras escuchaba el sonido de la hojarasca moviéndose con el viento.

Su mente empezó a repetir frenéticamente el nombre “Diego, Diego, Diego…”,  su cabeza agachada ocultaba unos ojos abstraídos en seguir sus propios pies paso a paso.

Después de caminar varios kilómetros y haber bajado por la colina, llego a un claro donde se encontraba un pequeño lago, donde la luna y las estrellas danzaban en el reflejo del mismo, con desesperación se abrió paso entre algunos abrojos que, a su paso, dejaron algunos arañazos en sus brazos.

Con esa tenue luz se dejo ver una figura madura através de un camisón blanco, su pelo entrecano y despeinado destellaba ligeramente por la luz de aquella luna llena, con un brusco movimiento sumergió sus brazos en el agua, en ellos se dejaban ver marcas de forcejeo en sus muñecas. Con sus gruesas y temblorosas manos acerco un poco de agua a su boca que se encontraba seca, y lavo su rostro que también tenía impresos golpes y lastimaduras.

Al intentar acceder al agua, resbalo y su camisón quedo enlodado, pero ella no mostró interés al respecto, después de unos minutos retomo el aliento y regreso al camino, continuando con su marcha.

Con el camisón sucio, el cuerpo mojado y sus ojos nebulosos continuo adelante, desde ese momento no se detuvo a observar el camino que dejaba atrás, caminaba con la seguridad de alguien que ya ha transitado por ahí.

Durante varias horas continuo, hasta que al alba levanto la mirada y diviso, varios kilómetros adelante, el poblado mas cercano, entonces enfoco su mirada al camino y con desesperación apresuro el paso, sin embargo el cansancio se hizo presente, sus pies hinchados iban dejando una huella de sangre detrás.

Llegando al pueblo, el camino principal la condujo a la plazuela donde también se erigía la iglesia. Rodeando el kiosco un grupo numeroso de mujeres se encontraba saliendo de la primera misa dominical.

Al acercarse al grupo provoco una reacción de sorpresa y desagrado, varias de ellas cuchicheaban entre si viéndola de los pies a la cabeza, “Una loca”, decían algunas mujeres. En ese momento sus ojos desorbitados buscaban el auxilio de las personas alrededor, con su mirada suplicante intentaba explicar lo que había sucedido.

En un instante, sin poder contenerse más grito “DIEGOOOOO!!!!!” y cayo desmayada, las mujeres horrorizadas por el grito se taparon los oídos y salieron huyendo del lugar, una anciana cerca del suceso se acerco y al ver a esta mujer, con los pies sucios, su camisón sucio y ensangrentado, se apiado de ella y le proporciono socorro.

Mientras la asistían los curiosos se fueron reuniendo en torno a la escena. Una camioneta todo terreno se estaciono frente a la plazuela y un hombre se acerco corriendo, en su rostro se dibujo una cara de alivio mientras esta mujer, inconsciente aun, era subida a la ambulancia. El era alto, moreno, barba, usaba una texana azul llena de polvo, su cabello despeinado y largo se asomaba por su sombrero, su nombre era Diego, venia de la montaña… había violado a una mujer.

El viaje comieza con el primer paso...

Comienzo esta aventura orillado por el proyecto de una gran amiga, aquí intentaré poner en letras, as ideas que han salido de esta mente descabellada, si no entiendes e titulo de mi blog se refiere a DEDOS ENREDADOS, mis dedos atorados en el teclado de mi computadora o atrapados con un lápiz.

Toda las criticas son bienvenidas siempre y cuando tengan la intención de hacer mejorar mi trabajo...